Un viejo murguero no puede estar alejado de un lugar tan emblemático como es el templo de Momo, por eso Antonio Zenardo, despunta el vicio desde la platea cumpliendo funciones para Daecpu. Reina de la Teja, carnaval, las murgas, los viajes, la murga en dictadura fueron algunos de los temas de los que hablamos, en una noche de carnaval con este fundador de la murga de La Teja.
Antonio ¿contame como fueron tus inicios en carnaval, desde cuando en murgas...? Mi inicio en el carnaval allá por el año 1976 en una murga que hace muchos años no sale, “Curtidores de Diablos”, con la dirección de Germán Adinolfi, con el famoso coro de la Aduana con compañeros inolvidables que no quiero nombrar porque seguramente la memoria me falle y me olvide de alguno. Después allá por el `79, `80 nos juntamos con “Pianito” Castro, “Pocho” Alvarez, Morgade siendo un año muy particular para mi, saliendo con grandes amigos como el “canario” Pereira, hoy en Zíngaros, con quien me une una gran amistad pero por la Reina pasó gente muy importante y grandes amigos como el “zurdito” Bessio, Fernando Castillo, un grande del redoblante, “El Gordo Cacho” otro gran bombista, “El Gallego” Freddy, mas adelante con Gustavo “Tato” Martínez, “Banana” González, en aquel año espectacular con “Los Deditos” en 1983 que pasábamos más en Buenos Aires y en el interior que en Montevideo, generando el enojo de la hinchada porque querían ver la murga y no estábamos. Recuerdo a muchos amigos que pasaron en tantos años de la Reina...
¿Y que significó en tu vida la murga, la Reina especialmente? La Reina de la Teja para mi es más que un sentimiento, es parte de mi vida. Sinceramente vivimos una época lindísima, porque no hay que olvidar que la murga se fundó en tiempos complicadísimos del país y siempre tratamos a través de las letras sumar y dejar un mensaje o decir cosas que en aquel momento no se podían decir, pero por intermedio de la murga nos comunicábamos con el pueblo oprimido pero esperando lo que nosotros íbamos a decir. Creo que marcamos una época de oro y no en vano llevamos nuestra cultura, nuestra murga a Canadá, Estados Unidos, Australia, el Caribe
¿Y como lo vivieron o lo viviste vos la etapa de la dictadura? Tanto a Morgade como a mí, nos perseguían y nos señalaban con el dedo simplemente por ser de la Teja y pensar diferente. A mi me llevaban preso dos por tres y hasta me llevaban en la razzias del propio ensayo. En aquel entonces era obrero textil y muchas veces tuve que dormir en la jefatura y de ahí a trabajar. Cuento una anécdota, una vez me vinieron a buscar al ensayo y cuando preguntaron por mi y se fijaron en la foto no me encontraban. Pero estaba tan acostumbrado a que me llevaran y con un estado de nervios bárbaro, que cuando buscaban la foto yo mismo les decía ese soy yo...No se que tenían conmigo, pero si había uno para llevar me elegían a mi. Otra. Un día veníamos en el camión y nos paran cerca del cementerio de La Teja con perros, ametralladoras...Venían por José (Morgade) o por mí, pero cuando dicen ¡que baje el director,! como “Pocho” (Alvarez) venía con nosotros, le dijimos bajáte “Pocho”, es a vos que quieren y se lo llevaron a el ese día. Pero nosotros éramos “abonados” a que nos llevaran en cana. Un año, un día antes antes de venir al Teatro de Verano, nos sacaron el permiso. Después de mucho insistir, logramos que “nos prestaran” el permiso para ese día, actuamos y enseguida nos sacaron de nuevo el permiso. Fueron etapas muy duras sin dudas.
Como se vivió ese primer premio para la reina, que hoy a la distancia, se transforma en un mojón histórico... Fue increíble, sabés que me vino como un ataque de nervios y me subí a un árbol. Por más que sabíamos que veníamos bien, creí que marchábamos porque estábamos acostumbrados. Pero compartimos ese primer premio con Arlequines, que tenía un buen cuadro, cantaban muy bien pero nosotros teníamos risa y en ese año sacamos nueve menciones siendo como decís hoy a la distancia algo histórico. Creo que se hizo justicia porque hacía reir, cantaba bien, tenía mensaje y además hacia participar al público.
¿Te entristece no ver a “la Reina” en el escenario? Pensábamos que podíamos salir este año para festejar los treinta años de la murga pero por razones de fuerza mayor no pudimos hacerlo. Ya hace tres años que no salgo, porque la Reina ya no salió y es verdad, uno siente que ya cumplió una etapa y hay que darle paso a la juventud. Pero no me gusta decir no salgo más, porque de pronto me pica el “bichito” y me estusiasmo y salgo. Pero creo que ahora es mejor mirarlo de abajo, y darle paso a la juventud, aunque nosotros siempre estaremos apoyando. Pero hoy que estoy acá en esta tarea veo pasar a los muchachos con la sonrisa y palpitando a mil y pienso que yo ya pasé esa etapa, de otra forma, con otro carnaval y en otra época, pero la pasión es la misma.
Antes, en época de dictadura murgas como la Reina fueron un “arma” popular y marcaron una línea de trabajo, pero hoy con un gobierno de izquierda como se sitúan esas murgas... -Las murgas critican siempre y las de “izquierda”, siguen criticando aún con este gobierno que tanto ansiamos. El carnaval nunca había tenido la resonancia y la importancia que le dio el gobierno a esta pasión tan uruguaya y sin embargo ves que hay murgas que le dan con todo al gobierno pese a ello.
Si algún adolescente viene y te pide un consejo para salir en murga ¿cuál es ese primer consejo que das? Primero le pregunto si siente la murga, porque a la murga hay que sentirla porque no es solo cantar sino transmitir el texto que estás haciendo. Es un sentimiento muy particular, el murguero, es murguero por más que hoy veamos que hay componentes o murgueros que van a otras categorías. Creo que el buen murguista puede salir en cualquier categoría. |