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Desde el siglo XVI a nuestros días Imprimir Correo electrónico
Historias
Jueves 04 de Diciembre de 2008 16:36
Índice de artículos
Desde el siglo XVI a nuestros días
segunda parte
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comedia del arte

Por los caminos del pasado... 

Primera Parte

La Comedia dell’ Arte
María de la Luz Uribe, en su libro titulado “La Comedia dell’Arte”, manifiesta que la misma, “es uno de los más extraordinarios fenómenos teatrales que se han producido en la historia. Su incidencia cultural y popular se extendió en Europa durante dos siglos, e influyó en el teatro de todo el mundo hasta nuestros días”.
 
 “En todo este vasto e inagotable capítulo de las relaciones de la Comedia del Arte con la literatura teatral hay algo de huidizo y a la vez profundo que convierte a Arlecchino en el símbolo de la Comedia de Máscaras, por la desenvoltura con que cosió géneros tomados de distintas partes y de diversa calidad y color, llegando a producir un efecto armonioso y vivaz”.
“El arte de un actor, en la continuidad de los tiempos, ha sido considerado habitualmente como una mediación espiritual, como un instrumento que pone en contacto al autor con el espectador.
En la necesaria concurrencia del trío autor-actor-espectador, el actor es quien relaciona, y a la grandeza que supone para él la posibilidad de ser otro, de ser aquel que el autor ha concebido, ante un público, agrega la limitación de ser tal y como el autor lo concibió.
El atractivo que sobre el hombre de todos los tiempos ejerce esta posibilidad de evasión y multiplicación, este extraordinario pretexto para hurtarse a los límites de la propia personalidad, para vivir otras vidas, otras muchas vidas diferentes, presupone un intento casi escandaloso de precipitarse en otros destinos, de probar por algunos momentos la multiplicación del alma, y supone también el peligro de tocar muchos personajes, pero no llegar a “ser” ninguno. El actor vive en el continuo esfuerzo no sólo de sumergirse en el personaje que el autor ha trazado, sino de volver a crearlo en forma tan profunda que sus problemas y emociones se hagan, durante la representación, los del espectador.
Sin embargo, existió un movimiento teatral que mediante una inicial esclavitud técnica liberó a los actores de la sumisión a los límites en que el autor les ofrecía los personajes. Este movimiento fue el de la Comedia dell’Arte, y se produjo en Italia a mediados del siglo XVI.
En este teatro, teatro cómico por excelencia, el actor es el autor del personaje. Él aporta los elementos que formarán el tipo, él los relaciona, él les da vida y carácter. Pero antes que nada, debe limitarse a ser de una vez para siempre un solo personaje, debe decidirse a actuar en un solo papel, debe encerrarse en una máscara”.1

La comedia del arte, se difundió por toda Europa y llegó a recibir diferentes nombres, según el país (por ejemplo, en Francia se la llamaba comedia italiana). Era un teatro popular improvisado, de actores profesionales seminómadas, donde la mezcla de circo, magia, mímica y comedia daba como resultado un espectáculo muy atractivo, seductor, lleno de frescura, hilaridad y parodia que se hacía irresistible y muy diferente al acartonado teatro cultivado en los palacios, por actores aficionados.
Como teatro improvisado que era, debería tener, y tenía, algunas líneas conductoras a través de las cuales los actores podían construir la representación escénica, moldeándola según el momento, los acontecimientos recientes del pueblo donde se encontraban, etc. Dicha línea conductora la establecían con base en personajes preconcebidos en los cuales se “vaciaban” determinados vicios y caracteres humanos. En fin, virtudes públicas y vicios privados, que el público podía inmediatamente identificar y trasladar a su realidad cotidiana. Por lo tanto la comedia del arte tenía un repertorio limitado (pero no pequeño) de personajes que, incluso, tenían su propio nombre y vestimenta fija.
 

 
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